Atrévete a Opinar

A la atención del profesor Pedro Sánchez

By on 26/09/2014 in Boxed Society, resumen with 3 Comments

A usted tenía ganas yo de hacerle un traje, o más bien una americana, una camisa, unos vaqueros y unos zapatos de Armani; como buen sociata del siglo XXI, luciendo la indumentaria diaria de la clase media. A ver qué les cuenta a sus alumnos de clase media de la Universidad Camilo José Cela cuando le pregunten lo que es la clase media en unos años (y la universidad pública, por cierto). Todos tan sociatas, tan progres, tan modernos. Todos como usted, patético.

Fachada perfecta, dos niñas rubias y una preciosa esposa. Otra apasionaría de la clase media, licenciada en una escuela de negocios, cómo no. En la línea de sus estudios, don Pedro, y la de su máster, el del nuevo salvador del socialismo moderno, en IESE, la escuela de negocios de la Universidad de Navarra; por no hablar del doctorado a golpe de talón en la universidad donde después ejerce. Es usted un fenómeno, don Pedro. Y un ateo, he leído. ¿Cómo lo llevan sus camaradas del OPUS, los de «uni» Navarra y tal? Pierde usted agua, maestro.

Repasando su entrevista del pasado domingo de Risto Mejide en Cuatro, donde usted se vendió como futuro presidente de Gobierno -Dios nos libre- todavía me sigo preguntando la clase de cargo como profesor de universidad que ostenta; mejor dicho, qué clase de padre paga para que sus hijos sean ilustrados por argumentos tan sólidos como los vertidos en el show televisivo que, más que de un profesor de universidad, parecen de un debate de amas de casa de Pozuelo de Alarcón a las once de la mañana en la cafetería rosita después de dejar a sus hijos en el colegio. Pozuelo de Alarcón, ¿le suena? La cuna de la clase media madrileña.

Señor Sánchez-Castejón. ¿Cuánto pagó para que le enseñaran a argumentar así? Su retórica me impregna. Debe hacer bien el cunnilingus, eso sí. O eso, o a Susana Díaz no le gustó el de Madina. Nadie es perfecto. Me permitiré usar el género periodístico que tanto me repugna para recordar cómo argumentaba sobre temas vitales del futuro de nuestro país; género con el que, por cierto, tengo entendido que se divierte por las tardes en Telecinco.

Monarquía o República: «No soy monárquico, pero te lo digo en bruto: prefiero vivir en la monarquía constitucional de Felipe VI que en la República de Hugo Chávez o de Maduro». Argumentos de peso, Mr. Sánchez. «Los que somos republicanos, o los que son monárquicos». Es usted la República en persona, ahora guárdese el pecho en su sostén. ¿Qué sabe usted de la evolución de los niveles de pobreza, de pobreza extrema, de alfabetización, de inversiones públicas y de capitales privados en medios de comunicación en Venezuela, profesor Sánchez?

Podemos: «Ni antes ni después pactaremos con el populismo. Nosotros queremos cambiar el sistema y otros quieren convertir a España en una Venezuela chavista». No le estoy pidiendo que se deje un bigote a lo Maduro, amado Secretario General, sino que alimente el debate. Es usted doctor en economía, sus argumentos científicos me abruman. Es usted capaz de callarme cada vez que abre la boca y de atraer mi atención. Confórmese con el voto de las recién divorciadas.

Cataluña: «Que vamos a votar pero primero vamos a acordar los términos de la reforma. Luego votaremos todos. Primero el conjunto de los españoles y luego los catalanes solos en el nuevo estatuto. Hay que votar el acuerdo. No se puede votar la fractura y luego acordar los términos de esa fractura». La fractura es la que se debió hacer usted en la cabeza. Quizás le quedaban grandes los zapatos. Todo un ejemplo de convivencia política, conciliación y cesión ideológica. El estandarte de la democracia. Es intolerable que un doctor y candidato a presidente del Gobierno exponga y divulgue en política con esa sustancia. Es usted palabrería barata. Pone en ridículo a su partido, a la universidad en la que ejerce y deja en evidencia el prestigio del doctorado que obtuvo.

Cargos políticos en Consejos de Administración de grandes empresas: «Quiero legislar para poder cerrar la puerta giratoria». Cinco minutos más tarde: «Lo de Felipe González es una opción personal». Y así en cada intervención, en cada exposición, en cada argumento.

Señor Sánchez, tiene usted razón. Hay una brecha enorme entre Zapatero y usted. Zapatero tenía la intención, el bagaje, la cultura y la humildad que a usted le falta. Zapatero fue la ilusión de muchos y la frustración de muchos más. Cuando el fenómeno Chacón le aplaste se quedará en un charlatán más, como el señor Gómez y el señor Simancas. Junten a uno más. Echarán una buena partida de mus.

About the Author

About the Author: .

Subscribe

If you enjoyed this article, subscribe now to receive more just like it.

There Are 3 Brilliant Comments

Trackback URL | Comments RSS Feed

  1. Sisifo says:

    Menos el cunilingus, desplazado y un mucho vulgar, adhiero a todo lo que dice. Zapatero era la esperanza. Reformo para cambiar las mentalidadaes. Nadie habia hecho tanto para cambiar la sociedad espanola.
    Pero no habia contado con sus barones… Socialistas y barones. Falangistas chaqueteados…
    Bienvenida a Podemos y a todo lo q pueda desmontar el pasteleo q se montaron los chaqueteros y los liberales nacional catolicos.
    Un saludo.
    Sisifo.

  2. Del revés says:

    Totalmente de acuerdo… ¡Anti PPSOE! Son la misma mierda disfrazada con distintas pieles

  3. jordialuju says:

    Nada de acuerdo (como era de esperar, jejeje)
    El Sr. Sánchez, guste o no, fue el candidato elegido con los votos de los militantes. Es evidente que no tenían nada mejor en cartera, pero lo que está claro es que fue elegido, a diferencia de los susodichos “barones” que algunos todavía están en su “baronato” y que llegaron a él con el estilo que se llevaba en su momento: “Ser amiguete de….”
    Des de mi humilde opinión – y no lo votaré jamás ya que soy independentista catalán desde hace 30 años- que vayan removiendo el baúl en el PP, porque si lo que tienen para las próximas es más Rajoy, el Sr. Sánchez le va a dar un baño que se recordará en tiempo…. Será como sea, pero cala.
    Probablemente nosotros (catalanes) ya no seremos España, con lo cual debería darnos igual, pero a mi este hombre me gusta (políticamente hablando, claro)

Déjanos tu comentario crítico!

Top