Atrévete a Opinar

Desmontando mitos del liberalismo (4/4)

By on 06/02/2013 in Boxed Economics with 5 Comments

A continuación presento el último de ésta serie de cuatro artículos que tratan de mostrar el origen proteccionista e intervencionista de Corea del Sur, Estados Unidos, Japón, y Reino Unido. En cada artículo he analizado a uno de éstos países con el objetivo de mostrar la importancia de la intervención estatal en sus procesos de crecimiento.

Reino Unido:

Si bien es cierto que Reino Unido fue la cuna del liberalismo, haciendo un repaso a las políticas concretas llevadas a cabo en este país (especialmente durante la primera mitad del s.XIX) nos damos cuenta de que no siempre predicaron con el ejemplo. Reino Unido tuvo una actitud proteccionista: primero en el sector agrícola y en la difusión de los conocimientos técnicos y luego, cuando otras potencias mundiales aumentaron su productividad, también en el sector industrial.

En 1815, tras las guerras napoleónicas, Reino Unido se transformó en la
primera potencia mundial. A  pesar de ello, su potencial comercial en la época no era aún
suficiente como para ser un país que fomentara el libre-comercio. Entre las medidas
proteccionistas británicas utilizadas durante principios del S.XIX destacan:

1-Para financiar la guerra con Napoleón, el estado aplicó impuestos extraordinarios a la importación. No obstante, tras la guerra, el gobierno  mantuvo los aranceles en los niveles de guerra. En 1820, a pesar de que ya hacía 5 años que habían acabado las guerras napoleónicas, los aranceles medios en Reino Unido eran de entre el 45% y el 55% del porcentaje del valor. Para entender lo altos que eran estos aranceles, basta con señalar que en Holanda y Bélgica los aranceles no superaban el 8% del porcentaje del valor o que en Alemania se situaban entre el 8% y el 12%.

2-El Acta de Navegación británico prohibió el comercio de barcos de otras nacionalidades con las colonias inglesas, y restringía las exportaciones de sus colonias únicamente a Reino Unido.

3-Para proteger la difusión de sus sistemas productivos, Reino Unido prohibió la exportación de maquinaria y la migración de técnicos o artesanos de quienes se sospechara que pudieran difundir conocimientos técnicos en el extranjero.

4-Prohibición de la importación de grano extranjero en las denominadas Corn Laws (1815). Esta prohibición sólo quedaba sin efecto en el caso de que el precio del grano superara un precio fijado por el gobierno. El argumento oficial para defender esta medida era “asegurar una producción agrícola nacional”.

Las Corn Laws además fueron el eje de un importante debate en la época que duró durante toda la primera mitad del s.XIX. Este debate trataba de identificar en qué casos el proteccionismo podía tener efectos beneficiosos para la economía. El debate fue profundo y enfrentó durante la primera mitad del s.XIX a dos visiones muy politizadas: librecambistas y proteccionistas. El bando librecambista, de hecho, creó una “Liga anti Corn Laws” que achacó a esta ley parte de la culpa de la crisis que sufrió la industria manufacturera británica entre 1830-1840. Su argumento en contra del proteccionismo agrícola era que los precios agrícolas incrementaron tras la medida y que esto empobrecía a la clase trabajadora industrial, lo cual repercutía en un incremento de las demandas salariales de los obreros industriales. Finalmente las Corn Laws fueron anuladas en 1846, momento a partir del cual el discurso liberal empezó a guiar la política económica británica.

Es cierto que a partir de entonces Reino Unido se fue liberalizando gracias a pactos como el Cobden-Chevalier con Francia, en el que ambos países se comprometieron a aplicarse un trato de “nación más favorecida” en lo que a aranceles se refiere. No obstante este liberalismo debe cogerse con pinzas: A menudo se hace referencia a que Reino Unido llegó a tener aranceles cercanos a cero entre 1850 y 1913. No obstante en estos cálculos se entiende a Reino Unido como “Imperio británico”, por lo que no se computan las relaciones de la isla con sus colonias, a quienes se imponían severas directrices comerciales y con los que la isla llevaba a cabo la mayoría de sus relaciones comerciales.

Conclusión general de los artículos:

El objetivo último de esta serie de artículos es desmontar el mito liberal de que el intervencionismo estatal es ineficiente per se. Si bien los efectos del proteccionismo en el caso de Reino Unido generan debate entre los historiadores, en el caso coreano, británico y norteamericano queda claro que el intervencionismo estatal fue una de las piedras angulares sobre las que se cimentó el crecimiento económico.

En economía, juzgar la eficiencia de una medida en base al ejecutor es tan común como falaz cuando el ejecutor se llama “Estado”. Pero lo cierto es que considerar que una medida es ineficiente simplemente porque la lleva a cabo el sector público es tan erróneo como creer que toda gestión privada es eficiente.

En un tiempo en el que la corrupción y los excesos estatales están en la boca de todo el mundo, este artículo busca puntualizar que el problema a menudo no es el estado, sino quien lo dirige. Vivimos una época idónea para justificar el desmantelamiento de estructuras de estado en base a la idea de que “el estado es ineficiente”. Los mismos políticos que hacen que el estado sea ineficiente, señalan su reducción como única salida. Ante este proceso debemos saber ver en que casos el estado realmente ha abarcado más de lo que debería y en que casos el problema reside únicamente en una mala gestión. La historia económica nos brinda multitud de ejemplos de éxito en la aplicación de políticas económicas. Así pues…cuando un político diga que el estado no puede ser eficiente, sospechad que quizás lo que quiere deciros es que él no sabe (o no quiere) gestionarlo mejor.

Damian Rice.

 

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There Are 5 Brilliant Comments

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  1. jake says:

    Uf, es un tema para hablar y hablar con una copa sentado en el sofá, habrá muchas opiniones, todas con algo de razón.

    En líneas generales creo que es un gran argumento y una buena lección de historia ya que no todo son guerras, batallas y héroes.

    Imagino que los aranceles se mantendrían porque como todas las guerras se produce una recesión económica y una contracción del dinero en movimiento. No creo que se pensara en un largo-plazo de décadas sino que, como ahora, había que cuadrar los presupuestos anuales y solo se minorarían cuando el caballo desbocado del déficit se hubiese calmado.

    Quizás habría que anotar que por definición lo privado tiende más a ser eficiente porque de no serlo se produce la quiebra y desaparición de la empresa en cuestión. Claro que la eficiencia siempre es puntuable, como el consumo de un coche, y los hay mejores que otros. Pero la competencia provoca la búsqueda de esa eficiencia. El mejor caso, los equipos de F-1.

    Lo público no es que tienda a ser ineficiente, sino que como la escuela pública que acoge a todos los alumnos sin filtrarlos académicamente, el servicio de Renfe que llega a pueblos por criterios de no rentabilidad, etc. Son ejemplos de que lo público tiene un caracter social que lo privado no comparte si no es rentable.

    Creo que el concepto de la eficiencia requiere un apellido, “eficiencia de uso” o “eficiencia económica”. Así, el cierre de las urgencias de la CCAA CLM responde a la “eficiencia económica” y los que protestan argumentan con razón que se pierde la “eficiencia de uso”. Todos querríamos tener un policía en cada esquina en lugar de una patrulla cada 10.000 habitantes, es lo mismo.

    En lo que estamos todos de acuerdo es que la relación entre estas dos eficiencias cuando pensamos en los políticos y su coste es nefasta. Que se podría haber recortado la pirámide salarial por arriba antes que en la base, que tal vez en monto no sería una gran ayuda pero daría justificación moral a los recortes subsiguientes. Si Castilla La Mancha estaba en quiebra en marzo de 2011 los salarios de los políticos se recortaron más de 15 meses después.

    Pero claro, el torero solo se corta la melena cuando le conviene a él.

    Buen ciclo de artículos, Damian.

  2. unocualquiera says:

    Las largas manos del Estado español no se limitan sólo a controlar/gestionar/distribuir el dinero público de todos sus ciudadanos de forma directa en sectores como la educación, la sanidad o las infraestructuras, -generalmente de forma ineficiente como se indica en el artículo- sino que los burócratas y políticos también son capaces de dirigir el dinero privado a través de regulaciones y leyes. La ley del tabaco es un buen ejemplo, ahí no hubo movimiento de dinero público pero primero hizó que el sector de la restauración moviera dinero para adaptarse a la ley para luego darse cuenta de que tiraron el dinero absurdamente porqué unos políticos así lo decidieron, ¿acaso no es otro tipo de ineficiencia estatal? Lo mismo podría decir del apagón de la TV analógica, que de aquí a cuatro días nos obligaran otra vez a cambiar las antenas. Será que no hay de ejemplos y podría decir lo mismo de sectores regulados como luz, telecomunicaciones, energía, etc. Si acabamos siendo los más caros de Europa en estos sectores no es por casualidad sino por causalidad, ¿por qué será que políticos como Aznar o Solbes o Salgado por poner unos pocos ejemplos acaban en empresas de estos sectores regulados cuando teorícamente son privados y sin intervención estatal? Si hasta Urdangarín estaba en Telefonica !!?!?! Pensad mal y acertaréis.
    Los liberales no sólo reclamamos que el Estado deje de meter la mano lo máximo posible en cuanto al gasto público, sino también reclamamos que regule las mínimas leyes posibles. Después dentro de este grupo existen diferentes tendencias sobre el papel del Estado, hay quienes sostienen que éste debería encargarse de los más desfavorecidos y hay otros que directamente no quieren Estado, pero todos coincidimos en que el Leviatán Estado tiene que influir lo mínimo posible y ser lo más pequeño posible. Para nosotros lo ideal sería que existiera sólo cuatro reglas fundamentales: ley de la oferta-demanda, derecho/defensa de la propiedad privada evitando abusos, la voluntariedad de las transacciones y la privatización de los beneficios y de las pérdidas. En el fondo los humanos no necesitamos más leyes, todos nosotros una vez llegados a cierta edad somos mayorcitos para tomar nuestras propias decisiones y riesgos como para que no sea necesaria ningún papa-Estado que nos diga qué tenemos que hacer y esperar a que nos solucione nuestros problemas cuando la historia siempre ha demostrado que nunca ha sido eficiente resolviendo nuestros problemas.
    Los supuestos derechos que ‘nos’ atorga el Estado en realidad no son como tal sino que son derechos que nosotros le permitimos al Estado que reparta, que es algo muy distinto. ¿Derecho a la pensión? No es más que un derecho que hemos aceptado cederla al Estado para que lo gestione, ¿acaso no tenemos derecho a la pensión aunque no exista Estado a través de pensiones privados por ejemplo? Lo mismo con la educación o la sanidad. Y así podría enumerar todos los supuestos derechos del ‘Estado del Bienestar’ que muchos llamamos merecidamente como ‘Bienestar del Estado’ o más bien el bienestar de las clases privilegiadas que beben del Estado. En realidad todas las personas nacemos con el derecho y la libertad de hacer lo que nos plazca, siempre sin traspasar el límite moral de no afectar a los demás, ¿que significa que un Estado nos tenga que dar derechos? ¿significa que el Estado nos quita todas nuestras libertades y derechos y nos devuelve las que ella quiera? ¿con que legitimidad administra estos derechos? Pues con la legitimidad que nosotros le demos, y con que -y con perdón de la expresión- nos gusta ser borregos para que el Estado piense por nosotros y aceptando a cambio que nos robe legalmente, pues estamos como estamos, igual de corrompidos que el sistema que se supone nos debe de salvar de la quema.
    Resumiendo, el Estado hace y esta legitimado a hacer lo que hace porque nosotros se la hemos permitido. Rescata cajas quebradas, cierra quirofanos y CAPs, hunde la educación a la cola, quiebra las pensiones, abre aeropuertos inutiles, etc.etc.etc. porque nosotros hemos decidido que tenga esta legitimidad. Es decir, esto no lo resolvemos hasta que la sociedad no cambie porqué está igual de corrompida que sus instituciones.

    PD: al que le interese nuestras ideas y posturas liberales, recomiendo el blog http://liberalspain.wordpress.com/ . Abstenerse comunistas y socialistas de pura cepa porqué os puede dar un patatús.

  3. Emilio José says:

    Muy buen artículo

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