Atrévete a Opinar

El día de las notas

By on 18/12/2013 in Boxed Society with 1 Comment

Comencé a sudar. Los cojones se me subían a la garganta. No sé si por los escalofríos o por el bodrio que tocaba manducar, pero aquel martes al mediodía no tenía excesivas ganas de atravesar la puerta. El bueno de mi padre, cogitabundo, repasaba con interés las necedades que Vargas Llosa u otro columnista filoyankee había escrito en El País Semanal para sus lectores de izquierdas. Me armé de valor. Al pasar, desplacé el felpudo menos de un metro. Mierda. Se había percatado. Estiró el brazo con aires iracundos y me vi forzado a entregar el boletín de notas. Tragué saliva y de mi boca solo pudo brotar un exánime «me tienen manía». Y como en mi casa, en muchas más.

Publicaba El Mundo el pasado mes de mayo que la media española de fracaso escolar duplicaba la europea. El 28% de los jóvenes españoles abandona la educación secundaria contra el 14% de media europea. Las cifras revelan un evidente decoupling entre el sistema educativo español y las necesidades laborales. La tasa de paro juvenil asciende a un 57,4%, una situación dramática que hace que cada vez se utilice más el término «generaciones perdidas» para referirse a chicos y chicas de mi edad. Ante el hermetismo de nuestras autoridades educativas, ofuscados por limitar el presupuesto para profilácticos Erasmus y tachonar territorios catalanes con flámulas rojigualdas, me gustaría mostrar un modelo educativo alternativo que considero que sería un espejo en el que mirarse para mejorar nuestras cifras: el sistema suizo.

La organización educativa descentralizada ha sido siempre una impronta del éxito. Los cantones atienden las necesidades de su región y gestionan la diversidad lingüística, flexibilidad que permite la convivencia pacífica heterogénea. La fase de parvulario, gratuita, se prolonga hasta los 5 años y con 6 se comienza la escuela. La educación primaria pública presenta el inconveniente de ser menos flexible a la hora de compatibilizar la educación con la actividad laboral de los padres, aunque en calidad educativa resulta una garantía. El principal inconveniente es que, con 11 años, el niño se ve con necesidad de decantarse hacia una carrera vocacional o académica, aunque siempre tiene la posibilidad de rectificar. El itinerario vocacional acoge a todos aquellos chicos que, en principio, prefieren no profundizar en formación académica. Dicho itinerario hace que, con 14 años, los chicos combinen dos días de escuela donde se les garantiza una mínima formación académica, con tres días de «prácticas» en empresas de forma remunerada.

De este modo, la inserción de los adolescentes en el mundo laboral es prácticamente total. Los jóvenes aprenden a la vez que ven satisfechas sus ambiciones laborales, lo que flexibiliza el sistema y hace que no se abandone con tanta facilidad. Además, los chicos se desenvuelven tanto en el entorno empresarial como en la actividad laboral que siempre han querido desempeñar, lo que garantiza un mínimo de experiencia –uno de los principales problemas de los jóvenes españoles-. La experiencia y la remuneración estimulan la ambición de los jóvenes por jugar un rol importante en la sociedad, además de la posibilidad de adaptar la primera etapa de su vida a sus preferencias. Así, se puede decir que se minimizan los casos de abandono escolar y, por descontado, se reducen significativamente los casos de delincuencia y otras malas prácticas entre adolescentes.

La implementación de alternativas igualmente válidas y la preparación de los adolescentes para la vida deben asentarse en los sistemas educativos españoles para así atender mejor a las necesidades del mercado laboral y sus desigualdades. Se deben olvidar los viejos tópicos y los caminos elitistas que, lejos de conducir al bienestar social, contribuyen a un marchitamiento gradual del sistema. La validez y la aptitud no siempre son sinónimos de mérito académico, y es por ello que se debe cambiar el enfoque del sistema educativo.

Y como no sabemos si es la sabiduría la que envejece al diablo o la vejez la que le hace sabio, vamos a dejar al diablo en paz; que abomine, que se regocije en sus imprecaciones, y que disfrute de sus hetairas.

DG

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  1. jake says:

    Si dejamos de hablar de sistemas educativos de paises en los que el dinero entra a espuertas y empezamos a ver aquellos que son como el nuestro pondremos los pies en la tierra.

    “exito” solo está antes de “trabajo” en el diccionario, dos días de clase ¡risible! menciona los conceptos “validez” y “aptitud”, yo le recuerdo la menos practicada, la “actitud”, que le evitaría los sentimientos del primer párrafo.

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