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El Régimen Contraataca

La crisis económica y la austeridad han abierto ventanas de oportunidad para movimientos de ruptura con el Régimen del 78, que han sido aprovechados por el movimiento soberanista catalán y la izquierda alternativa, -primero representada por el 15-M y luego por Podemos-.

En el periodo 2012-2014 estos movimientos parecían llevar la iniciativa y los sectores más optimistas no duraron en vaticinar la victoria y que el Régimen estaba hundido y no podía ya reaccionar.

Y es cierto que el Régimen está herido, sobre todo debido al colapso económico, al ceder soberanía a la UE a cambio del rescate, después de los casos de corrupción, desprestigio o incapacidad de distinguir entre PP y PSOE. En los últimos tres años, la monarquía ha tambaleado, el bipartidismo se ha hundido y se ha consolidado en Catalunya una mayoría independentista.

Sin embargo, a medianos de 2015 el Régimen no solo ha sobrevivido y ha logrado capear las amenazas a más corto plazo, sino que lleva doce meses de contraataque en que claramente ha recuperado posiciones incluso para estabilizarse a medio plazo.

Los objetivos estratégicos del Régimen son claros al no ser otros que los originales del proyecto burgués español: mantener la unidad de España y un sistema económico que beneficie a las élites.

Y, para ello, unos objetivos más a corto plazo: evitar dar una solución democrática “a la escocesa” del conflicto catalán, – evitando una mediación extranjera- y bloquear la victoria de Podemos sin tener que recurrir a una Gran Coalición que termine desprestigiando irreversiblemente al bipartidismo, evitando así el recorrido griego.

En los últimos 12 meses el establishment español ha hecho cuatro movimientos para lograr estos objetivos.

El primero fue la abdicación de Juan Carlos en Junio del 2014 con la intención de dar estabilidad a la Monarquía después de los casos Botsuana y Noos. No obstante, este movimiento fue insuficiente, sobre todo después del negro mes de Octubre (tarjetas black, Podemos liderando encuestas, etc.), y la casta ingenió otros tres grandes movimientos tácticos que parecen dar sus frutos:

  • Impedir la consulta del 9-N pero permitir un proceso participativo sin mandato electoral.
  • Convocar elecciones anticipadas en Andalucía.
  • Crear y magnificar una alternativa electoral al bipartidismo pero dentro del Régimen: Ciudadanos.

Estos elementos han pillado a contrapié al movimiento soberanista catalán y a la izquierda radical, han mitigado el aprovechamiento de la actual ventana de oportunidad y han proveído oxígeno al Régimen para una temporada más.

 

La abdicación de Juan Carlos

El 2 de Junio de 2014 la Zarzuela sorprendía con el anuncio de la abdicación de Juan Carlos a favor de su hijo Felipe VI. En un momento de crisis institucional y de mínimos históricos de apoyo a la monarquía, el establishment hizo una jugada maestra para aportar estabilidad a la Monarquía con un rey de nueva generación y menos ensuciado por la corrupción.

Juan Carlos estaba tocado sobretodo des del caso Botsuana y debido a la sorprendente imputación de la Infanta Cristina en el caso Noos. Juan Carlos, opuesto originalmente al relieve, vio en propia carne una campaña de acoso mediática y judicial hasta que finalmente aceptó abdicar.

Con la abdicación no solo se consiguió aportar estabilidad y mejorar la imagen de la Monarquía, sino sacar de la ecuación dialéctica el agente más tóxico de las instituciones: el propio Rey.

 

El 9-N

La gestión de la consulta catalana por parte del régimen fue uno de las mejores jugadas tácticas. Prohibiendo la consulta original pero permitiendo de facto el proceso participativo se consiguió anular el mandato electoral del referéndum y, a la vez, frenar el momentum, reducir la tensión, permitir una salida digna a CiU y dividir el soberanismo.

La consulta independentista catalana fue la amenaza de mayor envergadura sufrida por el Régimen del 78 des de sus inicios. El soberanismo catalán intentó primero un Referéndum pactado y, ante la negativa del Régimen, la convocó igualmente de forma unilateral para el 9 de Noviembre de 2014.

El Régimen se puso como prioridad impedir una consulta pactada “a la escocesa”, pues con la alta movilización soberanista y su previsible victoria, un referéndum democrático hubiera creado las condiciones para la irreversibilidad del proceso. Y lo consiguió, a pesar de que sí había ocurrido en Escocia sólo dos meses antes, capeando las presiones catalanas e internacionales, que fueron claramente insuficientes.

Si bien el independentismo es mayoritario en Catalunya, está dividido entre los que asumen y aceptan que sólo se podrá lograr rompiendo con el marco constitucional español y los que apuestan por la independencia sólo si es a través de un proceso pactado con el Régimen.

Consciente de esto, el Régimen negó la consulta pactada e impugnó la consulta unilateral.

Esta situación, previsible ya meses antes del 9-N, ponía a CiU, un partido de orden, entre la espada y la pared: o desobedecía la ley española o incumplía la principal promesa electoral y la única razón que le mantenía en el poder después de dos años de recortes del “govern dels millors”.

Joan Rigol, Pedro Arriola y Jose Enrique SerranoLa inteligente postura del Régimen obligó a CiU a negociar una salida. La negociación secreta estuvo formada por Joan Rigol, dirigente de UDC y presidente del Pacte Nacional pel Dret a Decidir, Pedro Arriola, gurú de referencia del PP que cuenta con la confianza de Rajoy y José Enrique Serrano, diputado y hombre de confianza primero de Rubalcaba y luego de Pedro Sánchez.

El acuerdo fue permitir una consulta devaluada en proceso participativo sacrificando el mandato electoral, la campaña electoral, la junta electoral, puntos de votación y un censo electoral claro, pues incluya también menores de edad y los más de 800mil extranjeros que viven en Catalunya.

No obstante, Artur Mas pudo vender a la población que había salvado el 9N, que se había votado, y que había habido desobediencia al estado. La narrativa fue más consistente cuando el Régimen impugnó también el proceso participativo. Así, CiU recuperó cierta iniciativa política que aún perdura hoy en las encuestas. Y, en verdad, sí resultó una gran demostración de fuerza del independentismo.

Pero la realidad es que después del 9 de Noviembre llegó el 10. Y el 11. Y el 12. Y cada cosa seguía en su lugar.

Y los costes fueron muy elevados para el independentismo.

El más importante fue la pérdida del aprovechamiento de la ventana de oportunidad en el escenario en que se habían reunido multitud de componentes para lograr la secesión: la independencia como salida de la crisis y la austeridad, el momento de mayor expectación y movilización del soberanismo (y desmovilización del unionismo y estando aún embrionarias las ofertas de ruptura de la izquierda española), trascendencia mediática internacional, más de dos años de pivotar un proceso enfocado a lograr una consulta que debía ser definitiva (último 11 de Setiembre, últimos presupuestos autonómicos, etc.).

A la vez, resultó la pérdida de una brillante narrativa (el derecho a votar, dos meses después de Escocia, etc.) a nivel interno e internacional para realizar en aquel momento la ruptura con el marco constitucional.

Los costes no se quedaron ahí. La negociación secreta entre CiU y el régimen supuso una clara división entre el independentismo y una desconfianza entre Mas y Junqueras, que se consideró traicionado, después de que el President había repetido una y otra vez que pactaría la respuesta a la impugnación con las demás fuerzas. La división y la desconfianza, mostradas en formato de conferencias públicas, perduran todavía hoy y ponen en peligro no ya llegar a los niveles de movilización y expectación pre-9N sino incluso mantener una coherente y genuina narrativa de unidad para desarrollar hoja de ruta alguna.

La nueva fecha del soberanismo es ahora el 27 de Setiembre. Pero revisando el 9-N, uno se pregunta si CiU se atreverá a romper con el marco constitucional español después de unas elecciones autonómicas si no se atrevió a hacerlo cuando disponía de mejor narrativa y acumulaba mayor correlación de fuerzas.

El Régimen, en todo caso, ya es plenamente consciente de las contradicciones del independentismo y ha logrado capear con inteligencia táctica la mayor amenaza con ingeniería político-legal, sin tener que recurrir todavía a la revisión del sistema fiscal y competencial que aún ablandaría más las posiciones del soberanismo de orden.

 

Elecciones Anticipadas en Andalucía

Después de dos años de gobierno, Susana Díaz convocó elecciones anticipadas a celebrar el 22 de Abril de 2015. La excusa fue la supuesta radicalidad y falta de compromiso de IU, que había convocado para verano un referéndum interno sobre la permanencia en el gobierno.

La realidad es que Andalucía es el territorio español donde el PSOE aún es capaz de ganar a Podemos, debido a tejer durante más de 30 años una red clientelar parecida a la del PP en Galicia o Valencia o a la de CiU y PNV en Catalunya y Euskadi.

Como ya dijimos en este artículo en Octubre del 2012, la aceptación de la austeridad sin rechistar por parte del PSOE creaba las condiciones para un espacio electoral a su izquierda que finalmente ha sido ocupado por Podemos. Con el partido de Pablo Iglesias primero en las encuestas generales a partir del noviembre de 2014 y el PSOE hundiéndose a lo largo del territorio español, terminar como el PASOK era solo cuestión de tiempo.

Sin embargo, unas elecciones en el único territorio que podían ganar a Podemos permitía, de un lado, blindar un gobierno autonómico socialista por cuatro años más por sí se cumplía la peor de las pesadillas y, sobretodo, para crear un auténtico anti-momentum al auge de Podemos a solo dos meses de las elecciones municipales donde Podemos lideraba las comunidades de Madrid y Valencia.

Resultado elecciones Andalucía 2015Los resultados fueron excelentes. A pesar de la caída generalizada del PSOE en todas partes, se logró mantener los mismos 47 escaños, atrayendo el voto útil centrista y derechista, mientras que el voto izquierdista se subió al carro de Podemos que, sin embargo, logró unos votos muy inferiores a los esperados.

Fue una jugada maestra ideada por Felipe Gonzalez y la propia Susana Díaz, que se quedará probablemente como la líder incuestionable del PSOE después de terminar el actual ciclo electoral.

Podemos se encuentra ahora en una situación de mayor debilidad pues los resultados en Andalucía le colocan más como una Izquierda Unida más moderna que con el partido del 99% que debe asaltar las instituciones antes de asaltar el cielo.

 

Ciudadanos

El 25 de Junio de 2014, en pleno apogeo de Podemos y el soberanismo, Josep Oliu, presidente del Banco Sabadell y anti-independentista, pedía crear un “Podemos de derechas”. Menos de un año después, las peticiones de la élite empresarial española ya son una realidad: Ciudadanos.

Des de principios de 2015 Ciudadanos experimentó gran atención mediática a nivel español. La primera prueba fueron las elecciones de Andalucía, donde el partido, hasta aquel momento inexistente en el territorio, logró brillantes resultados.

Ciudadanos, considerado en Catalunya como derechista y ultra-españolista cambió de traje al oeste del Ebro para presentarse como el cambio sensato, moderado, con un discurso progresista y regeneracionista. Así, logró apoyos en las zonas urbanas y entre los jóvenes donde había calado el discurso de que el PP y PSOE son lo mismo y que están desgastados por la gestión de la crisis y la corrupción, pero que encontraban ahora una alternativa menos radical que Podemos.

Las elecciones de Andalucía no solo bloquearon el ascenso de Podemos y mantuvieron vivo el PSOE para afrontar el restante ciclo electoral, también inauguró el cuatripartidismo aupando a Ciudadanos como consolidada fuerza electoral.

Los resultados han servido para trasladar el experimento a lo largo del territorio. Gracias a la presencia mediática diaria, Ciudadanos se ha convertido des de Marzo en la principal bauza de salvación del Régimen.

La evolución de las encuestas en favor de Ciudadanos es incluso más vertiginosa que Podemos. De no salir en las encuestas en Noviembre de 2014, adquiere hasta el 20% de los votos en Abril de 2015.

Evolucion electoral Nov 14 - Mar 15

El objetivo ulterior del auge de Ciudadanos es doble:

  • Mitigar el ascenso de Podemos, presentando en sociedad una alternativa al bipartidismo no intoxicada por los regímenes bolivarianos, el radicalismo, empresas opacas o currículos falsos.
  • Añadir a la aritmética una solución electoral que no suponga recurrir a la Gran Coalición. El ejemplo de Grecia está bien estudiado por la casta española. El hundimiento del PASOK debido a la imposición de la austeridad fue irreversible una vez pactó con los conservadores después de las elecciones de 2012. Solo tres años han bastado para convertir en inevitable el asalto al gobierno por parte de Siryza y la muerte del PASOK.

A diferencia de Griegos Independientes, (ANEL), el partido derechista que ha pactado con Siryza, Ciudadanos no es ni anti-austeridad ni soberanista anti-troika. El nacionalismo de Ciudadanos se reduce a su anti-catalanismo y negar la consulta democrática.

La narrativa de Ciudadanos se basa en el progresismo coyuntural, el regeneracionismo, el discurso anti-corrupción, que no permite cambios reales pero que obtiene gran repercusión mediática. Es un esquema parecido al de Lerroux en los 30 cuando criticaba a la Iglesia. En cuanto a política económica, Ciudadanos es igual a PP y PSOE: no pretende terminar con la austeridad.

Ciudadanos no es más que la marca blanca de la derecha española de toda la vida. El “que cambie algo para que no cambie nada”. Ciudadanos es un partido del Régimen, creado por el Régimen para lograr la supervivencia del Régimen.

 

Conclusión

Los movimientos rupturistas deben abandonar el sobre-optimismo y la idea de que el régimen está terminado.

Aún sigue existiendo inteligencia en la casta, flexibilidad y apuestas tácticas arriesgadas. Y no terminan aquí, si sigue avanzando el proceso soberanista y/o Podemos ganara en Madrid o Valencia o forzara la gran coalición en uno de ellos, el régimen haría más movimientos: ya sea un pacto fiscal para Catalunya, ya sea una radicalización del discurso de Ciudadanos o del PSOE, ya sea relajar la austeridad, etc.

Los movimientos rupturistas deben asumir el nuevo escenario y actuar urgentemente, recuperando la iniciativa, los niveles de movilización y el entusiasmo mostrado en los últimos años para conseguir el asalto final.

En el caso catalán, hay que asumir que no existirá una mayoría en el Congreso español para un proceso “a la escocesa”, así que el independentismo deberá asumir que la secesión solo es posible con la ruptura con el marco constitucional español. O bien CiU es capaz de romper de una vez por todas con la legalidad española o hay que evitar que CiU lidere el proceso, pues no existe un escenario constitucional de secesión.

El independentismo debe tener claros cuales son los componentes que, reunidos, han creado una ventana de oportunidad para lograr la secesión en el escenario actual (recesión, austeridad, desprestigio instituciones y bipartidismo, etc), para aprovecharla, dotando el proceso de urgencia, y a través de mucha más movilización popular, con medidas de presión real, más apoyos internacionales, y pivotar el proceso desde un discurso claramente izquierdista para repetir incansablemente que la secesión es la solución más rápida y viable para terminar con la austeridad, volver al crecimiento y salvar el estado del bienestar.

En cuanto a Podemos, debe claramente enfocar su discurso no en la regeneración democrática y contra la corrupción, que es lo que permite a Ciudadanos bloquear su ascenso, sino que debe poner la línea roja entre austeridad o no austeridad.

Esta ha sido la clave de la victoria electoral de Syriza en Grecia y del SNP en Escocia. Si consigue reconducir el debate hacia la política económica se podrá maximizar el reconocimiento de Ciudadanos como una marca más del Régimen español.

No debería pactar con el PSOE en ningún escenario y debería forzar al máximo los pactos PP-PSOE, PP-Ciudadanos y PSOE-Ciudadanos y vender que son lo mismo y mantenerse a la oposición si no existe capacidad de desarrollar alternativas socioeconómicas reales.

A la vez, no se debería abandonar a la casta el monopolio de la ingeniería aritmética. Claramente le vendría muy bien a Podemos un partido como “Griegos Independientes”, un partido no izquierdista anti-austeridad y anti-troika que pueda también cubrir el regeneracionismo y la lucha contra la corrupción y que compita con Ciudadanos.

Pero incluso sin la creación de esta fuerza, hay margen todavía para conseguir la victoria. Pero requiere más movilización ciudadana, más poder para los Círculos y su capacidad de generar oposición y entusiasmo asumiendo que el asalto se deberá retrasar todavía un poco.

Y, sobre todo, hacer un claro, realista pero rupturista, y coherente discurso en política económica que separe Podemos de las demás opciones.

La mayoría de la población está en contra de la austeridad. Todavía se puede tomar el cielo por asalto.

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