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El error económico más popular del Perú

Una de las cosas que más me ha sorprendido del Perú es el concepto de utilidades recogido en el  artículo 29° de la Constitución Política del Perú como un derecho de los trabajadores en empresas mayores a 20 trabajadores.

Para los que no estén familiarizados con el concepto, las utilidades consisten en repartir entre los trabajadores un porcentaje variable según industria de los beneficios de la empresa. La ley contempla un límite equivalente a 18 sueldos de cada trabajador y lo más sorprendente es que este límite puede llegar a ser alcanzado.

Se dan casos en empresas intensivas en capital -empresas que obtienen sus beneficios mayoritariamente gracias a la inversión hecha en maquinaria, infraestructura, etc,-de repartir a sus trabajadores en un mes más de lo que cobran en todo el año, es decir, en marzo los trabajadores pueden llegar a cobrar 14 salarios juntos.

Aunque pueda parecer que estas utilidades son un regalo caído del cielo para los trabajadores ya que de no existir esta ley no vería ni un sol, la verdad es todo lo contrario.

La reacción de las empresas grandes en Perú es pagar unos sueldos muy bajos y los empleados esperan que este bajo salario sea compensado con las utilidades. Esto provoca que en Perú las empresas grandes no paguen sueldos mayores que las empresas medianas como suele pasar en todo el mundo, sino que lo que hacen es tener una promesa a futuro que no está garantizada en ningún sitio.

Aquí ya vemos uno de los primeros efectos negativos que ocasiona esta ley, a saber, mantiene bajos los salarios percibidos en nómina ya que las empresas grandes pagan los mismos salarios mensuales que las empresas pequeñas.

Además, al no estar garantizado el peruano no podrá “contar” con ese dinero haciendo difícil la planificación de proyectos grandes como comprar un inmueble.

Otro efecto negativo es que aunque al fin del año un trabajador puede haber percibido 17 sueldos por poner una cifra, en su mente del día a día hay un racionamiento similar al siguiente (cifras inventadas a modo de ejemplo): percibo 5.000 S. de salario al mes, tengo 2.500 de hipoteca, 500 para el colegio de los niños, 200 para pagar combustibles, 800 para alimentos… Me quedan 1.000 Soles para invertir/disfrutar al mes. Cuando en realidad, si esta persona recibe un promedio de 17 sueldos su salario real en vez de ser de 5.000 soles es de 7.000 Soles pudiendo tener para su disfrute 3.000 Soles.

Esto genera una ilusión mental de empobrecimiento y deprime la demanda interior. El peruano que ha calculado que tiene únicamente 1.000 soles mensuales para gastos extras, si ve que, por ejemplo, puede enviar a sus hijos a un colegio mucho mejor por 300 Soles al mes adicionales seguramente se retracte debido a que no quiere ir tan justo a fin de mes. Quizás también se retracte de sacar a su familia a un fin de semana rural que pueda costar 500 Soles. O no vea viable tener un seguro médico completo para su familia debido a su coste.

Todo ello es una “ilusión” de empobrecimiento debido a que realmente este trabajador tiene 3.200 soles disponibles que le darían para costear todas estas iniciativas.

Este último punto es el más importante debido a que un país que está en vías de desarrollo debe tener en su agenda como uno de los puntos importantes el desarrollo de un mercado interior sólido.

Dicho esto no creo que se deba abolir de la noche a la mañana la ley de utilidades. Seguramente debido a la rigidez inherente en el mercado laboral si se eliminaran las empresas tardarían mucho tiempo en subir los salarios suficientemente como para compensar la desaparición de las utilidades.

Pero si que se podrían proponer dos modificaciones que supondrían una mejora clara:

  1. Ofrecer un mix entre dinero y acciones
  2. Mensualizar las utilidades

La primera medida daría al empleado un poder real dentro de la empresa teniendo participaciones en la propia empresa y por lo tanto una voz dentro de la misma. Puestos a regalar ¿por qué no hacerlo alineando los intereses de los trabajadores con los de la cúpula directiva de las empresas?

La segunda medida ayudaría al empleado a romper con la ilusión de empobrecimiento e incentivaría el consumo y la demanda interior del país. De esta forma se crearía riqueza y ayudaría en reemprender la senda del crecimiento del país.

Para resumir este impopular artículo me gustaría que quedase claro que las utilidades tienen doble efecto negativo: mantener bajos los salarios y deprimir la demanda interna del país. Por lo tanto, este artículo pretende quedar fuera del debate de: 1. La inversión extranjera; 2. El papel de las empresas en el desarrollo económico-social del país.

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About the Author: Economista y aficionado controversista. Gran admirador de las tendencias que mueven el mundo aunque a veces se tenga que luchar contra ellas. También le gusta el mar. .

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There Are 2 Brilliant Comments

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  1. jake says:

    Por experiencia sé que al peruano medio (con excepciones) no tiene una visión a medio/largo plazo sino que piensa a corto e inmediato. No quiero abrir controversia, en general toda la población vive al día o casi, será por los tiempos tan duros que tuvieron que vivir, la desconfianza en la moneda, yo que sé.

    La compra de vivienda y gastos financieros se incumple a pocos meses de iniciado el contrato.

    No existen las domiciliaciones bancarias, cada recibo o factura se recibe por correo y toca ir al banco a pagarlo. La cultura de la fidelización fracasa.

    La única manera de tener empleados fijos más allá de unos meses se consigue debiéndoles dinero a los empleados de tal manera que tengan muy presente que abandonar el barco supone perder esa promesa etérea (te debo 10 y te pago 4, mañana te deberé 7 y te pago 2…) no pocos que cobran la totalidad abandonan sus trabajos y regresan semanas después haciendo un follón las altas y bajas laborales.

    La cultura media del peruano adulto senior está a la altura del español de los años 50-60, con grandes lagunas de conocimientos. En contraposición la generación creciente está ávida de aprender y se ve por las calles cómo se preparan constantemente con un ahínco que sus progenitores no tuvieron. Pero sigue existiendo un salto cultural importante que tardará al menos 15 años en subir puestos. Hasta entonces, como cualquier país floreciente, las empresas que marcan el paso a costes mínimos y crecimientos máximos terminarán siendo los oligopolios del país. El rapiñazgo existente es brutal.

    Un país que, hay que decirlo, siendo 20 veces España junta al 40% de su población en la misma megaciudad. Eso hace que el dinamismo económico sea muy intenso a ciertos niveles e irrisorio en otros. Mucho dinero no pisa la calle (minería y energía)

    Un Nuevo Sol tiene el valor de 25 céntimos de euro, se come de menú (no muy higiénico pero sabroso) en la calle por 10 soles. Los que puedan llegar a ver esos 17 salarios son los que cobran poquitos soles porque es fácil que lo alcancen pero hay muchos que superan la barrera de los 10.000 soles al mes y esos no verán los 17 salarios.

    ¿una incorrección o un intento de dar respiro a los más hundidos? No termino de verlo como algo negativo vista la forma de ser de un país templado, festivo y no poco despreocupado. Y puestos a cambiar el sistema no visualizo una forma claramente ventajosa frente a este, más allá de renovar cada pocos meses el funcionariado de costumbres burocráticas infranqueables y no pocos sobornables.

    Por cierto, recordar que la semana laboral allí tiene 6 días (no 5) y es de 48 h semanales. Otra rebaja en el coste/hora.

  2. Javier de Vicente says:

    Sr Fabregat: Esto es por si lo lee:
    Estás frente al televisor y ves anuncios: 90% de cosas fabri/comercializadas por Cataluña.
    Salen pueblos de la meseta: Pobres. Gentes poco cultivadas. Salen pueblos/ciudades catalanas: Bien preparadas, con pasta, hablan buen castellano, mejor catalan. Se expresan bien.
    ¿Que no dejaría el resto de España de comprar “la mejor alternativa” que representan los productos catalanes?
    Cierto es que es la mejor alternativa. Cierto es que un 50% de Cataluña es charnega.
    Cierto que hasta hoy hemos, seguimos comprando productos catalanes. Cierto que Franco murió hace muchos años (¿no se equivocará el Rufián?)
    Cierto, cierto.
    Pero….
    Den el paso. Pongannos a prueba. Las pasaremos putas. Buenos hasta que se deja de ser. De repente, la catástrofe. Perderemos un ojo y una mano. Otros se quedarán ciegos y en silla de ruedas.
    Asi dejaremos de robarles a ustedes, niños bonitos. No hará falta.

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