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España, Alemania, la crisis, austeridad y Catalunya

By on 11/10/2012 in Boxed Economics with 7 Comments

España tiene un problema.

Los índices de rentabilidad y el miedo a lo desconocido empujan España a mantenerse en la UE y la zona euro al precio de ceder soberanía económica y someterse a la austeridad. La austeridad sólo profundiza la recesión e impide la recuperación. Y la crisis da alas a un independentismo catalán que explota un empírico axioma: con la secesión y la obtención de recursos propios se saldría antes de la crisis y no harían falta tantos recortes.

El proyecto europeo también tiene un problema.

Una acentuación de la crisis politico-econòmica de España podría llevar, potencialmente, a su desintegración territorial, quiebra económica o impago de la deuda pública (la mayoría de la cual es de bancos franceses y alemanes) y desestabilizaría la eurozona.

Los alemanes (las grandes empresas alemanas, vaya) sin duda se están beneficiando de la crisis actual en la periferia europea. Mantener a los PIIGS en recesión a la zona euro supone una continuada presión a la baja a la moneda única. Según proyecciones de la city londinense, el cambio actual de 1.30 dolares americanos por cada euro, subiría a 1.80 en caso que los PIIGS salieran del euro. Para las economías centrales fuertes basadas en las exportaciones como Alemania es un beneficio neto.
Desde la imposición de las medidas de austeridad a la periferia europea en 2010, el diferencial del PIB entre Alemania y el resto de la zona euro se ha disparado.

Además, no es del interés de Alemania dejar salir del euro o permitir el impago de sus obligaciones a los países periféricos. Deutsche Bank y Commerzank están ambos muy expuestos tanto a la deuda pública griega como española. Por esto los rescates van condicionados a usarse prioritariamente para pagar los intereses y vencimientos de la deuda pública. España no podrá dirigir parte del dinero a compensar las pérdidas de las preferentes. Catalunya, por su parte, deja de pagar antes a entidades concertadas en sanidad que a los bancos extranjeros.

Aún hay más. La austeridad, la caída económica y reducción del sector público abre nuevas oportunidades a las inversiones europeas a la periferia. Aunque sí que es verdad que las ventas alemanas a los PIIGS han caído durante la crisis, su cuota de mercado ha aumentado. El objetivo no sólo es hacer el máximo beneficio durante la crisis, sino estar bien posicionado cuando el ciclo cambie.

No obstante, Alemania debería tener un poco de memoria histórica. Mantener duras condiciones a los deudores para mantener las obligaciones con sus acreedores, puede tener consecuencias imprevisibles. Esto le pasó Alemania cuando el vergonzoso Tratado de Versalles les obligó a pagar las reparaciones y compensaciones de la guerra, que llevó al país a multiplicar la deuda pública y a una caótica pesadilla económica de cuyo final ya sabe todo el mundo.

La pobreza, la polarización social, las desigualdades y la deslegitimación política son factores que vuelven a ocurrir 80 años después. Ahora, no obstante, Alemania está en el otro lado y es la periferia europea quien sangra sin parar.

La incertidumbre económica, y una caída de la rentabilidad empresarial en un momento que el sector privado ya está contraído, son los motivos principales porqué España prefiere  mantenerse a la zona euro a cualquier precio, aún si el crecimiento y el desarrollo pasan por la recuperación del control de la política fiscal y monetaria.

Seguir los dictados europeos implica entrar en el espiral negativo. Incluso el FMI –que hace un año pronosticaba crecimiento para el 2013- asume las consecuencias nefastas para España de la errática política económica basada en la austeridad.

La explosión de la burbuja inmobiliaria y la crisis financiera supuso una herida de muerte en una improductiva economía  desindustrializada, basada en el endeudamiento privado para mantener el consumo.

La caída de ingresos, el aumento de paro y prestaciones sociales y el rescate a los bancos privados por culpa de su desregulada actividad han provocado la multiplicación de la deuda pública.

La agenda neoliberal promueve la austeridad para priorizar el pago de la deuda y su reducción, y tratar de abrir mercado al sector privado.

No obstante, como ya se explicaba en los libros de economía de los años 50, en un escenario de recesión, una drástica reducción del gasto público sólo acentúa la contracción de la demanda interna, se reducen las recaudaciones y aumenta aún más el paro. No sólo no se consigue crecimiento, tampoco se logran cumplir los objetivos de reducción de déficit.

El empeoramiento económico aumenta la presión de los mercados y, consecuentemente, aumentan los tipos de interés de la deuda y la parte proporcional del presupuesto para pagarlos, asfixiando aún más las otras partidas e impidiendo estimular la economía.

Un mortal espiral negativo en el que entró la América de Hoover, en el que ha entrado Grecia, que lleva tres años en recesión, y en el cual está entrando España.

Si un posible atenuante del espiral fuera un aumento de las exportaciones, la pertenencia al euro baja competitividad a las exportaciones españoles.

Las consecuencias sociales y dramas familiares son aún peores. Mostrado está en el descontento social contra la austeridad. En el último mes solamente ha habido grandísimas movilizaciones en Portugal, Grecia y España.

Y, si España fuera, como les gustaría a los nacionalistas españoles, un estado-nación, la polarización social quedaría ahí.

Pero no lo es como lo demuestra el hecho que la manifestación que más ha transformado el panorama político europeo fue la de una parte de España reclamando un referéndum para la secesión.

Aunque el descontento catalán viene de lejos, el salto cualitativo, que la mayoría de la población vea la secesión no sólo como un escenario posible sino el preferible es, sin duda, detonado por la crisis y las políticas de austeridad.

Y mientras éstas sigan, seguirán las búsquedas de alternativas para salir de ellas: disponer de más recursos propios que consigan mantener el estado del bienestar.

Catalunya no es una parte cualquiera. Supone el 20% del total del PIB estatal. Tiene una economía del nivel de Portugal,  es la principal zona comercial, industrial y de entrada de turismo.

Debido a la redistribución fiscal computada geográficamente, el resto de España obtiene 8,000 MEUR anuales. Hay que sumarle unos 25,000 MEUR de superávit en la seguridad social española desde 1995.

Una real secesión no supondría sólo ésta pérdida, sino asumir también los costes de la independencia, por ambas partes, está claro. Caería el PIB y el PIB per cápita.

 

El principal problema sería como asumir los pagos de la deuda en un momento en qué, incluso con Catalunya, requiere un rescate para pagarla.

Sólo con una gravísima ahogante acentuación de la austeridad para el resto de España podría el gobierno central mantenerse sin quebrar.

Las consecuencias sociales, -aumento masivo del paro, dejar de pagar prestaciones sociales, privatizar las pensiones- aumentarían de un lado el descontento popular que, si crece demasiado, provocaría, del otro, la búsqueda de alternativas autoritarias para mantener el orden.

No sólo a nivel social. En un escenario de depresión y sin Catalunya, el gobierno se vería obligado a aumentar la presión fiscal relativa a aquellas comunitarias ya deficitarias, como Baleares,  Madrid o Valencia. Si esto se une a un aumento de la presión independentista en el País Vasco, la crisis interterritorial no se puede descartar.

Lejos de pronosticar el peor de los escenarios, éste artículo es para reflexionar.

¿A qué está dispuesta la clase dirigente española para mantener la integridad territorial? Van a intentar abortar la lucha contra la austeridad atacando a Catalunya e impedir que pueda decidir su futuro democráticamente, como lo hará Escocia, en acuerdo con el Reino Unido, en 2014.

¿A qué está dispuesta Alemania para mantener la integridad y estabilidad de la zona euro? La crítica que hizo el prestigioso Spiegel al proceso de secesión catalán no deja ambigüedades. Alemania, como las instituciones de la Unión Europea, será una fuerza opositora a la independencia de Catalunya, al menos al principio. No se puede poner en riesgo ahora a la inestabilidad político-económica de España.

La buena noticia para los catalanes es que si de verdad quiere prevenirla, Alemania permitirá flexibilizar la austeridad a España para estimular el crecimiento y rebajar las tensiones sociales y territoriales, o, directamente, presionará al gobierno para que acepte un mejor acuerdo fiscal con Catalunya. Será, al final, algo similar al plan inicial: hacienda propia, mantenimiento de la solidaridad pero reducción progresiva del déficit fiscal.

Es una win-win situation para Catalunya: o bien se obtiene la secesión y, a pesar de los enormes costes que supondrá en el principio es un ilusionante camino a seguir, o bien se consigue flexibilizar la austeridad o disponer de más recursos fiscales.

La pregunta es si no es demasiado tarde o si la población catalana podrá compensar la presión que Más recibirá de Europa, España, y el mundo empresarial para reconciliar posiciones, no convocar ningún referéndum que quiebre con la legalidad constitucional española y aceptar un descafeinado nuevo pacto con España.

Alemania debería empezar a darse cuenta de las consecuencias que tiene para la periferia europea sus mandatos de austeridad germánica.

España debería darse cuenta que o cede o la cosa va en serio. El mismo pacto que Rajoy se negó hace unas semanas, será él quien lo pida en una futura visita a Barcelona. Con lo fácil que hubiera sido decir sí…

Y Catalunya debería darse cuenta que la independencia, si se logra, será a pesar de Europa y no gracias a ella. Que si el proceso de secesión va en serio se deberá enfrentar a gigantes: estados, mercados y un herido león español.

Y que no debe temer la posibilidad de salir de la UE. Al fin y al cabo, el desarrollo sostenible y crecimiento duradero y el mantenimiento del estado del bienestar pasa por recuperar las competencias en política económica y asumir que al principio no será fácil.

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There Are 7 Brilliant Comments

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  1. francesc says:

    Como independentista catalan me siento mas insolidario que nunca. Creo que de la misma manera que el movimiento se ha inflado con la crisis, se desinflaria si Espana mostrase un respeto por Catalunya (traduciendose en mas inversiones como el corredor del mediterranio), mucha gente como yo dejariamos de ser independentistas y hariamos como dice el PP, trabajar juntos para superar la crisis. En ese escenario todo se resuelve bien, menos el problemilla con Alemania, que por lo que se ve, tienen a todos cogidos por los huevos…

  2. Robert says:

    I read your article with interest as I’m from the country which you seem to believe is the culprit for all what is going wrong in Spain. When you are writing that Spain is now in a position like Germany was in after the Treaty of Versailles, you are suggesting that Germany wants to punish Spain for something – like its wrong economic decisions of the last decade. That is a complete misconception. Germany has alot of debt itself, never liked the Euro and would ideally be a bigger Switzerland. However, we’d like to avoid the major disaster of a complete collapse of any European country, because that would cause an economic disaster in Germany as well. Currently, Spain spends far more money than what it earns and there are only two ways this can end: either it will go bankrupt or it will balance its budget. The latter is so difficult, because the economy is shrinking. Your article, in line with many similar articles you can read everywhere, assumes that Germany is to blame for the shrinking Spanish economy, because it demands “austerity” before considering to lend any German money (rescate). However, the economy shrinks because it was a credit bubble economy and – as all bubbles filled with hot air – it will get substantially smaller when you let off air. Most Western economies are too heavily based on credit and they will shrink somewhat in the near future, including Germany’s economy. That, again, is the consequence of the credit bubble, not of Germany’s “austerity”. What I’m missing in your article is what you actually expect from Germany. Should Germany taxpayers pay for the losses of the Spanish credit bubble? Should Germany pay forever for the Spanish welfare state that Spain itself cannot afford? You know, everytime we go to a physician, we have to pay some money (“copago”), in Spain, everything this for free. In Germany, old-age pensions are adapted to what is paid into the pension funds from the working people, in Spain the pensions are adapted to the inflation rate, no matter how much is paid in. Hilarious! Spain has two small air-craft carriers (“Juan Carlos I”, “Principe de Asturias”). Germany cannot afford any. Spain exempts its soccer teams and its church from paying taxes. Nice for you! When several of Germany’s regional banks went bust (WestLB, SachsenLB as well as the infamous HypoRealEstate) after gambling with bad US debt products, the German taxpayer had to pay for the damage (more than 100 bio €). Did Spain offer to help back then? Did we ask the US to pay? No, we paid for our mistakes.

    Don’t blame Germany.

    • CS says:

      Thank you for your comment.
      And well, we’ll work more into that. 🙂

    • unocualquiera says:

      Hi Robert, it’s such a honor that someone from Germany makes his opinion in a Spanish/Catalan blog. I think it’s important that someone from such a supportive country like Germany, that is suffering a lot to maintain this huge disaster called euro, makes his contribution to show their point of view. I’m a spanish guy who is living in Catalonia and I’m completely with your opinion, the common people here has the faith that the Spanish social-economic problems has its roots from german’s austerity, and Catalonia’s problems are linked to it because they blame spanish ‘robbery’ and all of these sentences are promoted by massive local partisan media. As you can imagine, our biggest problem here is that our politics can’t or don’t want to accept they responsabilities and easily blames other entities like German’s austerity or the ‘evil’ markets that attack without reasons the spanish economy, the same as the Greece ones, so you can imagine that it’s something surrealistic that no sane mind can afford it. I’m one of the minority spainards that are currently tired of a band of leaders that doesn’t think for the people but for themselves. If you can imagine a crony capitalism like Argentina or Mexico, you are not so far from the reality of Spain and there are a lot of information on local newspapers or even international media that can show you the collective madness located in all over this state like land independencies, massive waste in public budget causing stratospheric deficit and covered with higher amount of debt, frequent strikes and riots, impressive rise in tax rates and so on. For exemple, it’s possible that a german lander like Baviera or Hesse thinking about independence in such a hard time, when the union is needed more than ever? I should imagine it’s unreal, but in Spain it’s happening in Catalonia and in the Basc Country. Summarizing, Spain is a disintegrating country that can blow up all Europe if the EU doesn’t move quickly to solve this huge problem.
      So I hope that once Spain makes his unavoidable sovereign bail-out request, your Cancellor Angela Merkel and the European Comission act with strength to make this country straight once and for all if we really want to save the biggest project ever developed named euro. Best regards.

    • Sergio says:

      In essence is actually pretty easy:

      “The roots of the euro crisis lie not in government profligacy but in huge capital flows from the core (mainly Germany) to the periphery during the good years. These capital flows fueled a peripheral boom, and sharply rising wages and prices in the peripheral countries relative to Germany. Then the music stopped.” (Paul Krugman)

  3. Elena says:

    Hi
    Nice to read these comments, many problems come from the long number of years the interest rates were so low and inflation was high in Spain, many young people born in the late 60’s and 70’s had money to spend/invest and thought ohhh I have 40.000 euros in the bank that give me no interest and house prices are increasing and renting is making another person rich so let’s buy a flat now that mortgages are so affordable but listen…have you got 20% or 30% of 180.000 euros average price of a flat in Spain in 2004 for instance ? you may have you may not but spanish banks gave 70% and 100% mortgage and when suddenly in 2007 and 2008 interest rate went up people started spending less money on everything and food prices went up and petrol went up…only when Germany put pressure on the European Central Bank to raise the interest rates the spanish started feeling bad economic times, there’s been a lack of financial understanding in Spain and lots of greed and unflexible laws in all markets labour, financial, property. Many international institutions put pressure on Spain since the 90’s to become more flexible and not until now we’ve created them…I think a little bit quite late

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