Atrévete a Opinar

La neutralidad periodística

By on 19/11/2012 in Boxed Society with 0 Comments

La transmisión de noticias es inherentemente subjetiva, al ser producida por seres humanos. El carácter biológico y psicológico del emisor le impide llegar a una ideal objetividad neutral periodística.

La contaminación actual del periodismo, no obstante, tiene otros culpables: los intereses corporativos o comerciales en caso de los medios privados y los intereses nacionales geopolíticos en caso de los medios públicos. Ambos orígenes provocan una fuerte tendencia partidista en la interpretación y explicación de la actualidad.

La importancia de los mass-media en la “sociedad del conocimiento” es enorme, como se ha escrito ya mucho. El cuarto poder era, en teoría,para acercar ciudadanía y los otros poderes, para pasar cuentas la acción pública.

Si bien el partidismo de la prensa ha existido siempre, ha llegado a tal grado que se están creando realidades paralelas cuando no contradictorias entre la población que, en ultima instancia, modulan el centro sociológico de un país y determinan las opciones electorales, la movilización social o, incluso, la consolidación de los valores científicos, racionales y democráticos a la ciudadanía.

Lo peor del momento actual es que en lugar de observar, detectar y arreglar esta extremada tendencia, se va acentuando.

Algunos ejemplos recientes y próximos:

Relación Catalunya-España: Si alguien ha seguido la prensa española y catalana los últimos meses (en especial desde el 11-S), se puede dar cuenta de las dualidades que existen. Son dos mundos dispares.

Por el lado español: “el catalanismo es nazismo”, “Artur Mas está loco”, “Ciutadans, PP y PxC van a arrasar en las elecciones”. “La gran mayoría de los catalanes no quiere la independencia”. “La población catalana está engañada”.

Por el lado catalán: “Los costes de la independencia son inventados”. “Con el fin del déficit fiscal, Catalunya seria como Dinamarca”. O la mejor de las últimas semanas: “España está boicoteando la participación electoral de los catalanes al exterior impidiendo el voto en los consulares”.

Corrupción: Otro caso son los ejemplos de corrupción del PP o PSOE, como el caso campeón o el Gürtel. Los destapan y llenan portadas varios días seguidos en El Mundo o El País, mientras son completamente ignorados por el otro medio, como si no existieran.

Hay lectores de El Mundo que aún se piensan que el 11-M fue un atentado de la ETA. O que el grupo vasco está actualmente en una tregua trampa para rearmarse y volver a actuar.

Latinoamérica: La región entre Tijuana y la Patagonia es seguramente el caso con mayor interpretación tendenciosa desde la prensa española. Los mismos medios que crean realidades paralelas en el interior, se juntan para describir e interpretar una realidad política y económica según los intereses nacionales y de las principales empresas con negocios en la región.

Los casos más recientes son el de las elecciones de Venezuela cuando todo el periodismo español cerró filas con la oposición neoliberal. No es solo un legítimo deseo político, sino un intento de explicar a la población española que la mayoría no quiere a Chávez, que es un dictador, que la economía va fatal, etc.

Ya pasó durante el golpe de estado fallido de 2008 cuando los medios españoles, incluso los teóricamente progresistas, justificaron el putsch reaccionario contra el poder legítimo democráticamente constituido.

La visión tendenciosa se repitió en las recientes elecciones municipales en Nicaragua, las presidenciales en Méjico o la nacionalización de Repsol en Argentina.

También fue gracioso por patético el uso mediático de la muerte del opositor cubano Oswaldo Payá. La reacción inmediata de la prensa española fue culpar a la dictadura castrista de la muerte y presionar para que se abriera una investigación urgente para esclarecer un asesinato político premeditado.

Cuándo la investigación se abrió y se supo que, en realidad, el conductor era Ángel Carromero,- miembro del PP y amigo de Aznar que no le quedaban ya puntos en su carnet de conducir y había acumulado más de cuarenta multas de tráfico entre 2009 y 2012-, la prensa española cambió de discurso para defender que había sido un accidente y pidiendo la inmediata absolución y cargar contra el sistema judicial del régimen castrista.

Trato específico se merece el uso del término “régimen”.  Para empezar, cabe recordar que “régimen” no tiene connotación negativa alguna. Según la Real Academia Española el significado de régimen es: “Sistema político por el que se rige una nación”. 

Pero por algún motivo que el autor aún no consigue comprender, el termino “régimen” se usa únicamente como connotación peyorativa de un gobierno, como sinónimo de autoritarismo o dictadura.

Así, se emplea en toda la prensa española y catalana como adjetivo inherente a los gobiernos bolivarianos de Suramérica, pero no en el de Colombia u Honduras o en cualquier país occidental. Nunca se emplea para decir “el régimen capitalista de Estados Unidos o el régimen monárquico de España”. Solo se emplea cuando un gobierno choca con los intereses económicos de Occidente.

No es una situación única del periodismo español.

Las revueltas árabes han puesto a la luz la hipocresía de toda la prensa occidental. La prensa británica, como The Guardian, The Times, o la teóricamente brillante por su supuesta neutralidad BBC, han transmitido la situación según los intereses británicos geopolíticos en la región. Con tal de defender los intereses de BP, todos los medios británicos justificaron la intervención en Libia, apelando, está claro, a qué era una dictadura… Una gran hipocresía siendo la Foreign Office la principal creadora de dictaduras de la historia contemporánea.

En Siria, existe un régimen malo, mientras que los opositores violentos son “freedom-fighters”. Se justifica la lucha armada en Siria pero no en Palestina o Bahréin, que son llamados terroristas.

La conglutinación de los intereses comerciales privados con los geoestratégicos quedó en evidencia cuándo todos los 175 periódicos del grupo Murdoch, teóricamente con libertad editorial,  justificaron y apoyaron la guerra de Irak.

Aún pervive también la percepción entre europeos que la causa de la guerra en Yugoslavia fue únicamente serbia mientras que los croatas y los bosnios solo se defendían contra quienes impulsaban la limpieza étnica.

El caso de la agencias de noticias globales como Reuters, Press Association, United Press o Bloomberg es de suma importancia en el proceso de contaminación periodístico.

Sus noticias son usadas por la mayoría de las agencias de todos los países, y, consiguientemente, de los demás medios de comunicación, sin pasar filtro alguno sobre el uso léxico o la agenda política e interesada de la información.

Aquí recae parte del problema actual, siendo la mayoría de la prensa online meramente la reproducción de las agencias de noticias. “Copiar –traducir- y pegar”, repitiendo sin analizar las noticias; el rol real del periodista actual.

Los americanos no se libran. No sólo por el trato parcial del problema árabe, que ha llegado a provocar la censura de reportajes de la CNN sobre Bahréin.

También ocurre en la política doméstica, dominada por la polarización político-mediática entre los dos grandes partidos. La contaminación periodística, el uso de técnicas goebbelianas y la creación de varias realidades llega a los niveles de que un cuarto de los americanos se piensan que Obama no nació en Estados Unidos, mientras que un 17% cree que es  musulmán.

Hasta el 46% de los americanos cree que la Tierra se creó en siete días y que el mundo tiene 10,000 años de edad.

En fin, no se trata de crear un medio alternativo o defensar posiciones ideológicas des de las antípodas (aunque es cierto que viendo el panorama un poco de compensación es positivo).

Se trata de intentar crear un medio que no esté influido por los intereses geoestratégicos de un país o por los intereses comerciales o políticos de corporaciones o grupo editor. Que la ideología o el proyecto político legítimo no limite la racionalidad.

¿Hay alguna posibilidad de recuperar el periodismo de verdad?

El que asume el carácter subjetivo del ser humano, sí. Pero que da voz a todas las partes, contradice, investiga, usa el método dialéctico, y, ante todo, no tiene más agenda que el de intentar conseguir la neutralidad.

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