Atrévete a Opinar

Sobre el respeto y la tolerancia

By on 27/07/2012 in Boxed Society with 0 Comments

Este artículo es una respuesta a: “Sobre el Respeto” de Néstor Anguera.

¡Fantástico Fernando! Tu artículo sobre el respeto me parece impecable, pero quisiera enlazarlo con la tan cacareada tolerancia y ésta con el relativismo epistémico propio de las izquierdas europeas, según el cual nadie está en posesión de la verdad, la cual es siempre parcial y relativa al punto de vista previo del ponente y por lo tanto debe dejarse en suspenso todo ataque a la posición intelectiva del otro.

Lo que da pábulo a esa posición es que redime a priori a todos los sandios del mundo (incluso a mi) los cuales pueden decir todas las sandeces que más les complazcan, confiados en que nadie les levantará la voz ni les pondrá en un aprieto intelectual. Al contrario, serán respetados y por ende contra más digan, más respeto de les dispensará. Eso es lo que hace atractiva a esa posición.

Vaya, me he alejado del tema de la tolerancia sobre el que quería incidir.

Tolerar es respetar y como bien decía Fernando Franco en su artículo sobre el respeto, respetar no tiene nada que ver con no decir nada cuando estamos frente a lo que nos parece una majadería. Quizás todo ello sea una mala digestión de la teoría de la relatividad de Einstein o del inicial “todo vale” de Feyerabend.

Las opiniones deben estar fundamentadas lo máximo posible y acordadas con la realidad. En caso de no ser así, deben ser rechazadas y el ímpetu del rechazo debe ser proporcional a la gravedad del error y de sus consecuencias. Puede que el problema sea complejo (todos los son finalmente) y que se exprese una opinión parcial sobre él, pero a pesar de ello, en el ámbito parcial de aplicación que la opinión pretenda, debe estar igualmente fundamentada y acordada con los hechos. Lo contrario es encumbramiento de la falta de rigor intelectual.

Repito: los que reclaman tolerancia, en realidad lo que reclaman es que no se enjuicien sus opiniones, creencias, valores, posiciones, etc. O sea: rompamos los espejos y todos guapos. Pues no. La realidad y su devenir es el espejo con el que deberán enfrentarse las opiniones, creencias, certezas, etc., y aunque siempre sea a precario, será esa realidad la que las judicará.

Ustedes perdonen, pero no quiero ser tolerante. No me parece correcto. Es más, no tolero a los tolerantes y me declaro intolerante impenitente y a mucha honra. Consideraré, ponderaré, reconsideraré concienzudamente las opiniones contrarias a las mías, o sea las respetaré profundamente, pero si creo disponer de argumentos suficientes las combatiré. Procuraré hacerlo sin herir al otro, pero lo haré (aunque a menudo la gente se ofende si se discuten sus opiniones, sobre todo si están avaladas por muchos congéneres)

Un respetuoso saludo.

Israel Precio

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