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¿Tiene razón occidente cuando se queja del proteccionismo comercial chino?

By on 30/10/2014 in Boxed Economics with 0 Comments

Existe en la actualidad la convicción de que si los productos chinos están cada vez más presentes en los mercados internacionales, se debe a las “tretas y trampas” del gobierno chino.¿Quién no ha oído alguna vez eso de que si los chinos venden mucho es porque mantienen su moneda artificialmente devaluada? ¿O por sus aranceles, sus cuotas, las inspecciones u otras formas más o menos sofisticadas de proteccionismo comercial?

En este artículo Boxed Press se dispone a analizar qué hay de cierto y qué hay de falso en estas afirmaciones tan comunes en el ámbito económico. Para ello analizaremos la evolución de diversos indicadores comerciales para China desde la reforma económica de Deng Xiaoping (1978) hasta la actualidad. El artículo busca arrojar algo de luz acerca del proteccionismo comercial en China en base al análisis de diversas medidas que van desde el uso de aranceles, cuotas o licencias de importación hasta otras formas de proteccionismo más sofisticadas como la instrumentalización de la política cambiaria o la reclamación desleal de medidas anti-dumping o de salvaguarda a la OMC.

En 1978 Deng Xiaoping inicia un proceso de conversión económica destinado a transformar la economía china de un modelo comunista tradicional al llamado “socialismo con características chinas”. El objetivo final de Deng Xiaoping era el de adaptar el papel de China a un mundo globalizado. En ocasiones se presenta este periodo como una etapa de repentina apertura al exterior, pero como veremos a continuación este proceso no es ni inmediato ni homogéneo en los diversos ámbitos comerciales. Analicemos a continuación algunos de estos ámbitos:

Cuotas y aranceles.

A partir de 1978 el Ministerio de Comercio Exterior dejó de determinar cuantitativamente las importaciones y exportaciones del país en base a los planes quinquenales. Un país que buscaba formar parte de las dinámicas comerciales mundiales no podía aplicar cuotas comerciales (muy mal vistas por la comunidad internacional). En cambio, el gobierno chino empezó a aplicar otras políticas comerciales alternativas como los aranceles (mejor vistos en la comunidad internacional) para proteger el sector comercial.

Aranceles medios ChinaVeamos ahora la evolución de los aranceles medios aplicados por el gobierno chino que se muestran en el siguiente gráfico. En este podemos ver que si bien es cierto que el gobierno chino inició la etapa de “socialismo con características chinas” aplicando unos aranceles del 56%, en 1992 ya alcanzaron el 42% y a partir de 1996 ya empiezan a acercarse a los niveles arancelarios medios mundiales. Si bien es cierto que el acercamiento a los aranceles medios mundiales es lento y progresivo, a partir de la década de los 2000′ ya podemos afirmar que los aranceles medios chinos han convergido con los aranceles medios mundiales.

Así pues, a día de hoy tiene poco sentido acusar al gobierno chino de mantener unos aranceles especialmente elevados.

Licencias de importación, inspecciones y regulaciones a la importación.

Más allá de los aranceles, otra de las formas de proteccionismo que utilizó el gobierno chino a partir de 1978 fueron las licencias de importación, las regulaciones y las inspecciones a los productos importados medidas mucho más aceptadas y habituales en la comunidad internacional. Durante los 80′, el número de productos importados en China que se vieron afectados por este tipo de medidas aumentó hasta llegar al 50% a finales de la década. No obstante, a partir de los 90′ esta dinámica cambió radicalmente. La voluntad china de adaptarse a los requisitos exigidos por la OMC hizo que este porcentaje se redujera drásticamente hasta el 18% en 1992 y hasta apenas un 8.45% para 2001 (niveles incluso menores a los de muchos otros países en desarrollo). Gracias a esta reducción de las trabas a la importación, China pudo cumplir con los criterios de entrada establecidos por la OMC, organización a la que finalmente pudo entrar en 2001.

Asi pues, a dia de hoy tampoco tiene sentido que occidente acuse a China de exigir más licencias de importación, hacer más inspecciones o regular más la importación de lo que lo hacen la media de países en desarrollo.

Medidas anti-dumping y medidas de salvaguarda.

La entrada de en la OMC de 2001, supuso para China un punto de inflexión en su política comercial, ya que a partir de entonces su capacidad de proteger el mercado nacional mediante los mecanismos presentados hasta el momento quedó mermada. No obstante, al mismo tiempo, China tuvo acceso a nuevos mecanismos de proteccionismo más sofisticados y mucho menos señalados por la comunidad internacional. Con la entrada a la OMC China podía empezar a solicitar, por un lado, la aplicación de medidas anti-dumping, es decir, pedir subvenciones y derechos compensatorios en respuesta a las subvenciones a las exportaciones (dumping) aplicadas por terceros países. Además, en segundo lugar también podía solicitar las llamadas medidas de salvaguarda, es decir, medidas para proteger temporalmente (y con el visto bueno de la OMC) ciertos sectores productivos del país para que estos puedan desarrollar su potencial productivo. Estas medidas, si bien fueron diseñadas por la OMC para proteger a sus miembros y fomentar su desarrollo, en la practica se pueden llegar a usar para proteger de forma desleal el mercado interior. Por ejemplo, las medidas anti-dumping a menudo se solicitan sin fundamento y con el único objetivo de reducir las importaciones del país al que “se acusa” de dumping. Esto se hace así porque mientras la OMC realiza una investigación (que puede durar años) para comprobar la veracidad de dicha acusación, el país que ha hecho la denuncia puede dejar de importar los productos del país denunciado. Sólo después de la investigación (suponiendo que ésta concluya que no había “dumping”) se le permitirá al país denunciado volver a exportar al país que ha hecho la denuncia. En caso de “falsa denuncia”, el denunciante no se ve penalizado por la OMC ni debe compensar al país “denunciado” por las perdidas que le haya podido ocasionar durante la investigación. En definitiva, la tentación de hacer falsas denuncias es elevada.

Es difícil medir el efecto real de este tipo de medidas, pero un estudio de Ann Harrison publicado por el Banco Mundial en 1991 estima, en base a mediciones realizadas en EEUU durante los 80’, que el precio de importación medio del producto investigado puede llegar a aumentar hasta un 10% si el país al que se acusa es un productor suficientemente importante.

grfico 2Para tratar de controlar el uso desleal de estas medidas, el G-20 promovió en 2008 la organización “Global Trade Alert”, organización encargada de identificar y registrar el uso desleal de estas medidas. Como vemos en el la tabla, es cierto que China aparece en el top 10 de países “deslealmente proteccionistas” en 3 de los 4 conceptos analizados por el Global Trade Alert. No obstante, sorprende que la propia UE lidere el ranking en 3 de los 4 conceptos analizados. Este hecho podría dar la razón al enfoque de autores estructuralistas como Ragnar Nurkse, Raul Prebisch o Gunnar Myrdal que señalan que uno de los mayores obstáculos con los que se puede encontrar un país que desee industrializarse a día de hoy es el proteccionismo de los países ya industrializados.

Así pues, en lo que respecta al uso de las medidas más sutiles de proteccionismo comercial, si podemos afirmar que China esta recurriendo a este tipo de medidas. Pero si nos centramos en dar respuesta a la cuestión que se plantea en el titulo de este articulo (“¿tiene razón occidente cuando se queja del proteccionismo comercial chino?”) la respuesta es sencilla: no, no hay razón para protestar mientras occidente abuse incluso más de este tipo de medidas desleales.

Control del tipo de cambio

grfico3El tipo de cambio también ha sido un instrumento tradicionalmente muy utilizado por el gobierno chino para dirigir su política comercial. No obstante ¿siguen a día de hoy estando justificadas las criticas al uso proteccionista de la política cambiaria china?

Antes de la reforma de Deng Xiaoping el gobierno mantenía un yuan apreciado para poder importar bienes de capital de forma puntual, pero desde 1979 el yuan comenzó a depreciarse para potenciar las exportaciones del país. Tal y como muestra la gráfica, el dólar pasó de cambiarse por 1,5 yuanes en 1981 a 8,7 yuanes en 1994. En terminos reales, las estimaciones del FMI hablan de una depreciación del yuan de entorno al 70% entre 1981 y 1995. No obstante a partir de 1995 el gobierno chino fijó el tipo de cambio con el dólar a 8,3 yuanes, un tipo de cambio que se mantuvo de este modo hasta 2005. Mantener ese tipo de cambio fijo con el dólar a la vez que se experimentaba un ritmo de crecimiento económico y una inflación muy superior a la de Estados Unidos, provocó, de hecho, una apreciación real del yuan respecto del dólar. A esta apreciación real, a partir de 2005 hay que sumarle una apreciación en el valor nominal. El dólar pasa de cambiarse por 8,3 yuanes en 2005 a cambiarse por algo más de 6 yuanes en 2014.

Si bien, como hemos visto, el yuan se ha apreciado en la última década tanto en términos reales como en términos nominales (en buena parte debido a la presión de sus socios comerciales occidentales), los desequilibrios comerciales que experimentan actualmente ciertos países de occidente (en particular EEUU) hacen que se siga presionando a China en la dirección de apreciar aún más su moneda. A menudo esta presión se refleja en forma de solicitud de investigación por dumping.

Conclusión

Analizando el conjunto de las medidas comerciales, vemos que China ha convergido con la media mundial de aranceles desde los primeros 2000′, ha disminuido las restricciones mediante licencias, inspecciones y permisos de importación a partir de los 90′, ha apreciado el yuan en términos reales desde 1995 e incluso en términos nominales a partir de 2005. Además, desde el 2008 (cuando se empiezan a medir estas nuevas formas de proteccionismo) el abuso por parte de China de las medidas anti-dumping o de salvaguarda no dista del que practican otras potencias occidentales.

Así pues, en conjunto, podemos concluir que desde occidente se está sobrestimando el efecto que tiene el proteccionismo sobre el florecimiento comercial chino de los últimos años. Si bien es cierto que el proteccionismo ha tenido un papel fundamental en el desarrollo de las estructuras productivas del gigante asiático durante los 80′ y 90′, ya desde los 2000′ China ha empezado a alcanzar unos niveles objetivamente altos de liberalización comercial. Este hecho debería impedir que occidente se escude en un rancio argumentario anti-proteccionista para solicitar sanciones a China.

Occidente lleva años reclamando la liberalización de todas las economías del mundo, y parece paradójico que las criticas a la política comercial China estén en su máximo apogeo precisamente ahora que la economía china está más liberalizada que nunca. Occidente llevaba desde la guerra fría anhelando la apertura comercial China. De hecho el sueño europeo y americano de copar los mercados chinos con productos occidentales viene de más atrás (las guerras del opio ya son una muestra). Pero resulta que tras tantos años reclamando a China la liberalización comercial. Sorporesa. Cuando finalmente se liberaliza el gigante asiático es él quien copa los mercados occidentales. Supongo que la moraleja es algo así como: “vigila con lo que deseas, porque puede hacerse realidad”. En cualquier caso, a la hora de tratar el papel de China en el comercio internacional la comunidad internacional haría bien en no centrar sus criticas en el jugador, sino en el juego.

Damian Rice

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